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   Peñafiel      

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Plaza medieval de justas y toros

 

En la provincia de VALLADOLID, en el norte de Castilla,  en el corazón de la Ribera del Duero, la mejor región vitivinícola de España,  y 200 Km. al Noroeste de Madrid, se encuentra esta población Española cargada de historia.  Con el más impresionante castillo,  y es tierra que abunda de ellos, que podamos contemplar, sobre un teso, se levanta este barco de piedra de 211 m de largo por poco mas de 20 de ancho y nos ofrece desde su torre del homenaje, la vista y dominio de tres valles, a saber, el del Duero, Duratón y Botijas, este último menor, llamado arroyo, pero que calzada Romana tuvo que por puente lo cruzara. Y por tener, velay, que no habiendo guerras y otros desastres, encontrábase sin uso y en esto los hombres pensaron, que tiempo era de recordar el trajín de los ancestros con el vino, que 1000 años hace ya, que andamos en estos menesteres por aquí, o eso creíamos hasta ahora,  pues, acontece que en las tumbas Vacceas de las ruinas de Pintia, en el mismo pueblo y junto al mismo río Duero,  hállanse los mismos viejos jarros de barro en los que,  hoy en día, doy fé,  escanciamos los caldos que esta vieja tierra nos proporciona, lo cual nos dice que, cierto estilo de alzar el codo para provocar el mas concienzudo vaciado de los jarros, es manera muy perfeccionada por mas de cuarenta siglos, por algo ciertas costumbres no se pierden fácilmente. Según los Arqueólogos, en las ruinas de Pintia, se hallan los restos mas antiguos de la Península Ibérica, copas cerámicas Vacceas, con restos de tartratos (Posos) del vino con 2.500 años en tumbas del siglo IV A.C. y una tumba romana del siglo I D.C. contenía un vino amielado y perfumado con rosáceas dentro de un cuenco de vidrio.  Decíamos que el viejo navío acoge el museo del vino entre sus paredes, que vuelven a tener vida y uso. Viejas piedras de nuevo holladas por urbanas gentes en busca de sus raíces. 

Pero un viejo puente, cargado de siglos, se muere. Y no es el padre Duero, con sus aguas, quien lo gasta, pues de suave que pasa,  mas lo acaricia mientras se marcha, es la desidia, que es torpeza humana. ¡Viajero! Si vas camino de Pesquera ¡Párate y mira! Sobre sus aguas, desde su vástago, observa y cuenta su decadencia,  para vergüenza de las razones, que dicen humanas. Fué salvado y como camino de paseante se halla.

     

Si tú viajero buscas raíces, busca y encuentra una vieja leona de piedra que vigila un puente,  desde que tal menester le fue encomendado por los Romanos y que entre sus brazos sujetaba, hasta pocos años ha, una verde rama de pino para indicar que se vendía vino nuevo.

También, si el tiempo acompaña, un día de niebla baja, sube al Castillo, a su mas grande torre, y sabrás lo que es navegar sobre un barco de piedra en medio de Castilla mientras el espíritu vuela hacia pasadas gestas. Si no acompaña el tiempo, siempre puedes comprar la foto.

En Agosto, por la Virgen y por San Roque, El Coso hierve en juegos de vida y de muerte, se corren toros, uno por dentro y otro por fuera, ¡Ojo! No basta correr, si no sabes donde. Y los lugareños cantan y vitorean el cuerpo, o  parte, del viejo tío Bernardo.   

 

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En cuanto al cuidado de la parte del cuerpo que se oculta tras el cinturón, esta es zona de rancio conocimiento en tal asunto. Comenzando por lo sólido, el viejo maestro Mauro sigue haciendo gloria en su horno con el lechazo, pronto contará con un nuevo horno para aumentar la leyenda, por cierto, que viejo cliente de esta casa es, en  asuntos de vinos. El viejo Molino de Palacios, junto al río, revive viejos trajines de la mano de Emilita, y sus mesas regalan magia mientras el río corre bajo nuestros pies. Otro sitio es El Estudio en la Casita Colorada, viejas piedras y maderos tornados en altar para el plato de barro. Recientemente una vieja, profunda y bellísima bodega ha tornado su abandono en alegre mesón,  EL Lagar de San Vicente, y aunque sus cazuelas todavía están blancas, el sitio por si solo, ya alimenta.  Si la siesta llama a retiro o la noche nos alcanza, el viejo Hostal , en el camino, nos abre, renovado, sus puertas. Pero si buscamos el viejo hogar de nuestros veranos infantiles a Mélida debemos ir y las Casas Rurales ocupar.

Para los menesteres de dar suelta y alegría a nuestra bolsa, nuevas tiendas, de vinos, por supuesto, de qué si no, nos invitan a fisgar, preguntar y conocer, como ZAGUÁN donde Isabel y su marido nos reciben. También ANAGORA nos ofrece las esencias de la tierra y si de ver bodegas se trata La Vieja Bodega San Miguel, también en el camino, nos muestra viejos ingenios para hacer  nuevos vinos. Si se desean otras esencias, también habemos donde hallarlas, junto al viejo mercado, OJOSNEGROS  el perfumero se llama.

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Casa Museo de la Ribera del S. XVI con taberna, lagar y bodegas y representación cotidiana, dramatizada por actores, ambientada en el final del siglo XIX

Feria de los Vinos de la Ribera del Duero en PEÑAFIEL (Valladolid)  ESPAÑA      Mayo

Son convocados todos los aficionados y amantes en general, a los vinos, claro, los buenos únicamente, a la más desenfadada feria del más noble producto, con permiso del queso Castellano, el jamón de Guijuelo y el viejo pan Candeal, hoy desaparecido y esperemos que pronto recobrado. Decíamos ,  las excelencias de los vinos de la tierra de los vinos, La Ribera, donde descubrir, recordar, encontrar y al galeno que nos lo quitó maldecir, los mejores caldos que tierra alguna jamás osó producir. ¡Ojo! Caminante, que esto es serio, que estas viejas ferias vieron torres sucumbir, altas, muy altas, por el peso de una copa no poder resistir.

Este año, bien estuvo, como siempre, lo puedo asegurar, pero el mas viejo bodeguero no nos acompaña ya, en los 99 paro de catar.

Riberexpo 2003