"No es pecado veber vino; más es pecado el yerro que con ello fizo, porque antes que lo bebiese cuerdo estaba. Mas por el deleyte, con su mano, privó su seso. Asaz cumple que la embriaguez es madre de toda caloña, trovaÇión de la cabeza, menguamiento del seso, tempestad de la lengua, pestilenzia del cuerpo, quebrantamiento de la castidad, fealdaz de la fama, corronpimiento de las vertudes del alma, rayz de los pecados. El vino a salud del cuerpo fue fallado, e no a embriaguez. Tenperado lo bevamos por que en culpa no yncurramos"

USOS Y MANERAS DEL MANEJO Y DISFRUTE del VINO      

Breve texto del como, el por qué y el para qué, deben sabias manos facer, sabios manejos,  para el viejo jugo de la tierra engrandecer, e así sorbo de alma nos parecer, pues non otra cosa, un buen vino, a  nos  debe ser, que alma de la tierra que lo vio nacer.

DESCORCHE:

1.- Cortar la cápsula de la botella por debajo del anillo del gollete (Reborde abultado en el cuello), evitase así las partículas y el contacto del vino con los metales y plásticos de la cápsula.
2.- Limpiar el cuello de la botella y la parte superior del corcho con un paño. Mejor lienzo sin fibras, si puede ser.
3.- Sujetar la botella en posición recta y girar el sacacorchos (nunca la botella mover). Perforar en el centro del corcho, no perforar totalmente para no desprender partículas que caigan en el vino.
4.- Limpiar  el borde de la boca de la botella y el cuello interior  con un lienzo sin fibras, una vez sacado el tapón  tirar un poco de vino (Pero poco) pues siempre queda alguna brizna de corcho.
5.- Oler el  tapón por la parte en contacto con el vino para comprobar si hay alguna imperfección en el estado  del vino. Debe oler a vino solamente.
6.- Aunque el camarero deberá descorchar delante del comensal, en el domicilio, y, obligado, en el caso de vinos tintos con crianza, es aconsejable hacerlo aproximadamente una hora o dos, antes de la comida para que, sobre todo en los vinos altos en tanínos, el oxígeno del aire suavice la fuerza del taníno, y así ira adquiriendo el vino toda la plenitud de aromas y sabores.
7.- La botella, una vez descorchada, especialmente en el caso de los vinos tintos con crianza, conviene dejarla reposar en el comedor para que vaya tomando la  temperatura ambiente.

CATA:

El vino se servirá en copa de cristal transparente, lo más fino posible, la de forma curva estrecha en los bordes es la mas noble con los buenos caldos, sin color ni tallas que impidan ver el color del vino y perfectamente limpia, seca y sin olores, escanciando el vino en ella en un tercio de su volumen.

A) Color: Observar el vino a contraluz. Los vinos deben ser limpios y brillantes. En esta fase se descubrirá  la juventud o crianza de los vinos y defectos de conservación.

B) Olor: En primer lugar oler directamente para percibir los aromas más francos y volátiles y a continuación dar un suave movimiento circular a la copa, para que quede empapado todo el cristal, antes de acercarla a la nariz, para percibir el conjunto de matices olorosos, gracias a que se ha impregnado una mayor superficie de la pared interior del cristal de la copa aumenta la evaporación.

Los aromas se pueden percibir por vía directa mediante la nariz y por la vía  retronasal, dentro de la cavidad bucal. Se entra en un mundo de sensaciones especiales.

La riqueza de sus aromas puede considerarse en función de su:
Intensidad. Olores ligeros, suaves, fragantes…
Propiedades. Olores fuertes, penetrantes, tenues…
Cualidades. Olores delicados, armónicos, finos, personales...
Características. Olores florales, vegetales, frutales, especiados, cueros...

En los vinos tenemos que tener en cuenta y distinguir tres tipos de aromas si queremos descubrir cada una de sus fragancias:

Primarios. Los que proceden directamente de la variedad de la uva y se componen principalmente de florales y frutales. Se encuentran con más intensidad en los vinos jóvenes. En el caso de los blancos se desarrollan los florales frescos y los frutales verdes y herbáceos y en los tintos predominan los frutales rojos, negros y maduros, bayas, etc.

Secundarios. Se trata de los aromas que proceden de la fermentación del mosto. Si se ha efectuado una correcta elaboración se va a notar un olor claro, nítido a vino, sin mezcla de otros olores o aromas extraños. En el caso de una fermentación o elaboración defectuosa, bien a causa de  la uva (falta de la acidez o de azúcar, estado de la maduración, incidencias por enfermedades de la viña) o bien debido al proceso de fermentación, al control de las temperaturas, en esta  fase de la cata , aparecerán los olores  no deseados de humedad, suciedad…, en definitiva defectos, si los hay.

Terciarios. Aquí encontramos  los aromas procedentes de la crianza, de los vinos que, una vez elaborados, por su calidad, van a buscar una longevidad en el silencio y la penumbra de la cuba de madera de roble. Es entonces cuando  nace ese olor característico de los aromas balsámicos, de madera, especias, cuero, resina, tonos tostados procedentes del curado de las maderas.

C) Sabor: Tómese un pequeño sorbo e imprégnese la lengua y las mucosas , para excitar las papilas gustativas, que captaran toda la gama de sabores.

En esta fase, algunos de los términos empleados para sus definiciones suelen ser: abocado, ácido, afrutado, alcohólico, amargo, amplio, armónico, áspero, aterciopelado, avinagrado, carnoso, delicado, descompensado, dulce, duro, equilibrado, fino, franco, fresco, goloso, grueso, intenso, joven, ligero, lleno, nervioso, neutro, persistente, picado, picante, potente, recio, redondo, sabroso, seco, sedoso, suave, tierno, verde, vivo, voluptuoso.

El sabor es una de las propiedades organolépticas del vino que se pueden apreciar a través de la lengua, sede del gusto. Este órgano gustativo es capaz de identificar y discriminar unos sabores de otros, además de la temperatura y que básicamente son: ácido, amargo, dulce y salado.

 

MANERAS:

1.- Sujetar la copa por su pie para evitar ensuciar el cristal y transmitir el calor de la mano.
2.- La temperatura óptima será aquella en la que los olores y sabores se aprecien claramente.

No obstante como regla básica ningún vino deberá servirse por debajo de los 6º C ni por encima de los 20º C. Antes de comenzar a beber se puede colocar la botella en el frigorífico, un par de horas antes, en la zona que menos enfríe. Esta consideración sólo se debe llevar a la práctica para los vinos blancos, rosados, espumosos y tintos jóvenes.

Como consideración general se tendrán en cuenta los siguientes valores:

 

TIPO DE VINO

TEMPERATURA

 

 

 

 

 

 

TIPO DE VINO

TEMPERATURA

 RUEDA BLANCO

 8º C.

ROSADO CRIANZA

 14º C.

Blanco RUEDA VERDEJO

10º C.

TINTO JOVEN

14º C.

 Blanco RUEDA BARRICA

 14º C.

TINTO CRIANZA

 16º C.

ESPUMOSO 

 8º C.

TINTO RESERVA

18º C.

ROSADO JOVEN

 8º C.

TINTO GRAN RESERVA

18º - 20º C.

Hay que tener en cuenta que las temperaturas cuando se encuentran por debajo de su mejor nivel de cata, atenúan, hasta, ocultar las características y cualidades de los vinos, además de sus posibles defectos.

En resumen,  los vinos blancos ligeros deberán tomarse a una temperatura que no sobrepase los 10º; los vinos blancos con cuerpo se podrán degustar entre los 12º y 14º; los vinos rosados no deberán tener más de 14º; los tintos jóvenes se podrán saborear también a 14º y los tintos de crianza no deberán pasar de los 20º. Estos puntos de referencia deberán tomarse con las lógicas reservas que vienen impuestas por la gran variedad de  vinos, incluso dentro de cada tipo. El mejor sabor resultante de una adecuada temperatura de servicio lo va a decidir el paladar de cada comensal al apreciar al máximo todas las características organolépticas del vino catado y mediatizado por la temperatura ambiente en el momento de la degustación.

3.- Consejos de mezclado durante la comida:

- De los Blancos jóvenes a los Blancos macerados en barrica.
- De los Rosados jóvenes a los viejos.
- De Tintos jóvenes, a los Crianza, Reserva o Gran Reserva.
- Separar los vinos dulces, aromáticos y espumosos.

Hay que cambiar en general de los vinos más jóvenes a los más viejos y de los más ligeros a los más complejos, siempre ganando y ascendiendo para disfrutar de la mejora, que es camino mas fácil de recorrer que al contrario.

 

VINO Y COMIDA

Si se desean percibir todas las cualidades de los alimentos que vamos a tomar, si se quiere que todos y cada uno de sus gustos y sabores estén potenciados, con toda su dimensión  en nuestro paladar, no tenemos que olvidar que le debemos un especial cuidado a la elección del vino,  para evitar atenuarlo o disminuirlo,  y uno de los puntos más importantes para conseguirlo es la elección, en cada momento, del vino más adecuado para cada alimento.

Y como no se pretende hacer de esta cuestión algo  rígido y normativo, a continuación se van a dar  algunos consejos e indicaciones generales sobre los compañeros de los vinos:

  • - Mariscos: Blancos jóvenes, ligeros y frescos.
    - Sopas y Cremas: Blancos con cuerpo.
    - Pastas: Blancos con cuerpo, Rosados y Tintos ligeros.
    - Verduras: Blancos con cuerpo, Rosados y Tintos ligeros.
    - Setas y hongos: Tintos ligeros y Tintos de Crianza.
    - Legumbres: Tintos ligeros y jóvenes con cuerpo y con toques de roble y Tintos de Crianza.
    - Arroces: Blancos con cuerpo, Rosados y Tintos jóvenes con cuerpo.
    - Huevos: Blancos con cuerpo y Rosados.
    - Embutidos: Rosados y Tintos ligeros y con cuerpo y Tintos de Crianza.
    - Pescados suaves, cocidos o a la plancha: Blancos secos y Rosados.
    - Pescados azules: Blancos con cuerpo y Tintos jóvenes con cuerpo.
    - Pescados salseados o al horno: Blancos con cuerpo, Rosados y Tintos ligeros.
    - Carnes blancas y suaves: Rosados, Tintos ligeros y Tintos jóvenes con cuerpo.
    - Carnes a la plancha: Tintos con roble o Tintos de Crianza

  • - Asados y caza: Tintos de Crianza, Tintos Reserva y Gran Reserva.
    - Quesos frescos: Blancos con cuerpo
    - Quesos semicurados: Tintos ligeros, Tintos con cuerpo y Tintos de Crianza
    - Quesos curados: Blancos secos, Rosados, Tintos ligeros, Tintos jóvenes con cuerpo y Tintos de Crianza

Es preciso señalar que cuando se abre un mismo tipo de vino para toda la comida, es aconsejable seleccionarlo en base al plato principal. De esta manera se contribuye a realzar ambos sabores: el del vino y el de la comida.

De todas formas, en la elección del vino deberá imperar, por encima de todo, el gusto personal de cada comensal, buscando la armonía , evitando que los sabores de los vinos y los alimentos disminuyan o se anulen entre sí. Cuando se ha conseguido este equilibrio se obtendrá una gran riqueza gastronómica, disfrutando de todo un mundo mágico de sabores tanto de los vinos como de los platos que en esta unión se potencian mutuamente.

Salud y buen provecho.

Este pequeño resumen de los conocimientos de miles de años de relación del hombre con sus alimentos, es una de las formas mas elevadas de cultura que el hombre se ha dado y existe para el conocimiento y mejora que podamos aportar a las relaciones humanas en el mejor lugar posible, alrededor de una mesa. Buen yantar y mejor compaña.